lunes, 9 de noviembre de 2009

El aprendizaje

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?

El aprendizaje definitivamente no es algo que pueda medirse con simples preguntas, pues el aprendizaje va mas allá de la simple memorización de conceptos, para lo cual pudiera ser valido un simple cuestionamiento.

El aprendizaje como tal esta comprendido por una serie de aspectos que deben ser considerados al momento de evaluarse, por ello la propuesta de la RIEMS por trabajar con evaluaciones conceptuales, procedimentales y actitudinales, que definitivamente van enfocadas a evaluar el aprendizaje como un proceso complejo, en el que el estudiante debe estar interesado por adquirir, pues el aprendizaje parte del interés y no depende del maestro, ni de los medios. Por lo que los alumnos deben aprender con el maestro, sin el maestro e incluso a pesar del maestro.

Sin embargo esta forma de evaluación se contradice en el momento en el que los alumnos son sujetos a un solo examen -meramente conceptual-, para ser admitidos en estudios superiores, dejando de lado otros aspectos.

Finalmente me gustaría resaltar, una idea que el autor maneja y que me parece muy acertada y que definitivamente es el reto de los que nos decimos maestros “Si no se pueden transmitir conocimientos, menos se puede colocar un interés donde no lo hay”.

Por: Magally Alelí Mendoza García

domingo, 11 de octubre de 2009

"Mi confrontación con la docencia"

Yo soy licenciada en informática egresada del Instituto Tecnológico de Morelia donde también concluí los estudios de la especialidad de Sistemas de información posteriormente ingrese a la Universidad Interamericana para el Desarrollo (UNID) en donde estudie la maestría en Tecnologías de Información y actualmente estoy desarrollando mi tesis para poder titularme.

Mi acercamiento con la docencia se dio cuando tuve la oportunidad de realizar el servicio social de la licenciatura en la preparatoria CBTA N° 7, de la cual egrese. Mi servicio consistió en apoyar a varios docentes a realizar su documentación y apoyarlos con el uso de la computadora en los laboratorios de cómputo. Gracias a esta actividad me di a conocer con los docentes y personal de la institución, por lo que en septiembre del año 2005 tuve la oportunidad de ingresar al sistema, aunque con una clave administrativa, desempeñándome por cerca de seis meses como encargada del mantenimiento preventivo y correctivo del equipo de computo de la institución. En febrero del 2006 inicie mi actividad docente en el área de informática, debido a que uno de los profesores fue elegido como subdirector y le era imposible seguir impartiendo sus clases.

A partir de entonces me desempeñe como docente y jefe de laboratorio por cerca de 2 años, y hace apenas 1 año obtuve mi clave docente de medio tiempo, aunque tengo 40 horas frente a grupo. Sin embargo la cuestión económica no ha sido impedimento para poner todo mi esfuerzo en mi labor como docente, sino más bien un aliciente para superarme.

La verdad jamás imagine desempeñarme como docente, siempre creí que mis actividades serian completamente diferentes, sin embargo, ahora les confieso que me encanta lo que hago y me siento orgullosa, pues para mí el ser profesor representa un gran compromiso, ya que muchas de las veces depende de uno el que los alumnos continúen sus estudios o se integren al ámbito laboral.

El ser docente ha significado para mí un gran reto, ya que requiero actualizarme constantemente para poder transmitir conocimientos actuales y no obsoletos. Sobre todo si consideramos que los jóvenes actualmente conviven de manera cotidiana con la tecnología. Partiendo de lo anterior considero que la educación media superior es uno de los pilares esenciales, ya que en esta etapa se toman las decisiones más importantes y transcendentes.

Uno de mis satis factores más importantes ha sido ver como los alumnos cambian su conducta conformista y apática, por una conducta con iniciativa e interés por la investigación. Me satisface ver a mis alumnos como autodidactas con hambre de conocimiento y me satisface aun mas ver como algunos definitivamente superan al maestro.

Sin embargo también existen alumnos que por más que me esfuerzo no logro que cambien su actitud, y esto para mí es un motivo de insatisfacción, aunque también he tenido muchos problemas con la autoridad por no premiar o alentar a los alumnos sobresalientes.

Siempre se hacen cursos, grupos y tutorías para alumnos con deficiencias, aún cuando se supone que no debería ser así, y se olvidan de aquellos que van bien, con los cuales he realizado varios proyectos pero al momento de buscar que su labor sea reconocida me encuentro con barreras, lo que representa para mí una insatisfacción y estoy segura que para ellos también. En el área hemos remediado esto haciendo reconocimientos internos a estos jóvenes.

Pero definitivamente las satisfacciones son mayores que las insatisfacciones, por ello sigo y seguiré como docente.

Por: Magally Alelí Mendoza García.

"Mi aventura de ser docente"

La lectura “La aventura de ser maestro” me dejo un agradable sabor de boca, al darme cuenta que lo que me sucedió al iniciar mi labor docente, no era solo a mí, sino que todos pasamos por estas etapas y enfrentamos los problemas que se mencionan.

Afortunada o desafortunadamente inicie mi labor en mi área de conocimiento (informática), aún así en un inicio pasaba mucho tiempo intentando preparar una clase que resultara adecuada para explicar algún tema y lo estudiaba una y otra vez, trataba de recordar cómo me lo habían enseñado a mi e intentaba reproducirlo, iniciaba la clase con un enorme nerviosismo que me hacia hablar tan rápido que acababa el tema en poco tiempo. Me sorprendía y frustraba como aquello que a mi tanto me apasionaba, simplemente a los alumnos no les interesaba en lo más mínimo.

Para superar esta situación me acerque a varios compañeros, que al igual que yo tenían poco tiempo de haber iniciado su labor pero que contaban con una preparación pedagógica, ellos me ayudaron facilitándome material de apoyo para realizar dinámicas grupales, con esto logre que el tiempo destinado para algún tema hasta me resultara poco, además de lograr reforzar el aprendizaje en base a juegos y actividad física.

También me enfrente al problema de la interlocución, pues me entere por parte de algunos compañeros que los alumnos manifestaban que hablaba muy despacio (en cuanto a volumen) tanto que en ocasiones no se me oía y creo que era por los mismo nervios, además de que casi suplicaba que nadie tuviera dudas, por el temor de no saber la respuesta o no saber expresarme.

Afortunadamente recibí en la maestría una materia denominada “Liderazgo y trabajo en equipos” que me ayudo a superar esto, aprendí a manejar mi tono y volumen de voz, a utilizar y controlar el lenguaje corporal y gestual y sobre todo a interpretar las posturas y gesticulaciones de los alumnos, a fin de conocer su actitud en cuanto al tema, ya que el mantener o no la atención de alguien depende en gran medida de nuestra expresión corporal. Ahora ya no me da temor el que me pregunten, ahora sé que no soy un erudito en ningún área del conocimiento y que tengo derecho a no saber pero también tengo la obligación de aprender, incluso he aprendido a desarrollar una clase en base a preguntas y respuestas.

El problema de la disciplina, también me afecto, pues en un inicio creía que mostrarme de carácter duro, marcar reglas estrictas y molestarme a la menor provocación me ayudaría a mantener la disciplina dentro del salón de clases, pero lo único que provoque en los alumnos fue temor, desconfianza y hasta hostilidad y apatía.

Con el tiempo me di cuenta que esta no era la forma de lograr la disciplina que buscaba, asi que opte por cambiar los métodos, de una maestra estricta pero accesible, por una clase con reglas pero no exageradas y por una actitud servicial y amable.

En cuanto a la problemática de adaptar los contenidos de enseñanza al nivel de los alumnos, sufrí bastante pues quería enseñarles lo que yo acababa de ver en la universidad. Pero debo aceptar que esto aún me conflictúa pues considero que los programas que marca SEMS para cada módulo y submódulo, son bastante ambiguos y dejan a consideración del docente la profundidad de cada tema. Pero creo que ya empiezo a superarlo, sé que es parte de mi falta de experiencia.

Es cierto que ser profesor no es algo socialmente relevante pero si es algo de lo que me siento orgullosa de realizar día tras día. He aprendido a transformar mis insatisfacciones en satisfacciones, mis problemas en oportunidades de desarrollo y mis preocupaciones en una tarea diaria por procurar que no se concreten.

Hoy descubrí que quiero dedicar mi vida en pensar y sentir y hacer pensar y sentir.

Quiero ser un maestro de humanidad.

Por: Magally Alelí Mendoza García